La
epicondilitis, conocida también como codo de tenista
es una patología caracterizada por dolor en la parte externa del
codo, sobre el epicóndilo, como resultado de una tensión mantenida
o por sobreesfuerzos repetidos. Aunque es denominada “codo de
tenis” o “codo del tenista”, esta patología no solo
hace referencia a jugadores de tenis.Las molestias ocasionadas por la
hiperextensión del codo, de cualquier causa, se pueden clasificar
como epicondilitis. La lesión también es denominada epicondilitis
lateral . Otras denominaciones del codo de tenista son epicondilosis
lateral, epicondilalgia lateral, o simplemente dolor lateral del
codo.
- Dolor en la parte externa del codo, sobre el epicóndilo el externo
- Dolor e impotencia funcional con los movimientos de agarre con la mano, o de empuñamiento o aquellos que solicitan de la muñeca una extensión activa o de los dedos de la mano, movimientos de abducción y addución forzadas de la muñeca, contra resistencia o con carga en la mano.
- Dolor a la palpación de la zona epicondílea y con acciones simples como elevar una botella o una jarra o tomar una taza de café.
- El dolor suele ceder durante la noche.
- Sin ningún tratamiento puede llegar a cronificarse y su tratamiento ser más complicado, dificultándose su curación.
- No suelen referir clínica acompañante de origen
neurológico, pero si la irradiación del dolor hacia el brazo y
antebrazo.
El uso de antiinflamatorios no esteroideos es positivo para este tipo de dolencias, ya sea de aplicación tópica (cremas y geles) o ingeridos. La fisioterapia, la aplicación de láser y ultrasonidos, y la rehabilitación a base de ejercicios y estiramientos progresivos, son el complemento ideal para la recuperación de esta lesión.
Sabiendo el origen del mecanismo de lesión (los ejercicios repetitivos en posiciones forzadas), la detención de estas actividades será el mejor tratamiento rehabilitador. Apartado del foco generador de la lesión, esta misma remitirá gradualmente. En la mayoría de los casos de codo de tenista, la reeducación postural es la medida más efectiva. Corrigiendo los movimientos, se evitan los vicios posturales tan nocivos para las estructuras tendinosas. De esta forma, se disipan las posibilidades de lesión recidivante.
En casos extremos y crónicos, se puede acudir a la opción quirúrgica a fin de liberar el tendón del hueso.

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